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ENSALADA DE JUDÍAS VERDES Y HUEVO POCHÉ

ensalada, judías verdes, huevo poché

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Hoy os traemos una ensalada muy sana, ideal para variar un poco las recetas de siempre y no aburrirnos con la comida saludable. Al igual que varias las últimas recetas que os hemos traído, se trata de un plato fresquito y poco calórico, que nos permite compensar los excesos en helados y es perfecto para esta época del año.

Además, es muy fácil de hacer y, aunque se tarda un poco en preparar todos los ingredientes, es una receta muy resultona.

De todos modos, tened en cuenta que siempre podéis simplificarla cuanto queráis y que tanto los tomates secos como las patatas podéis tenerlos hechos de antemano. De hecho, los tomates podéis hacerlos días antes y conservarlos en botes con aceite de oliva dentro de la nevera.


RECETA DE LA ENSALADA DE JUDÍAS VERDES 

- Dificultad: baja.
- Tiempo de elaboración: 2'5 horas (si hacemos los tomates el mismo día que la ensalada)
- ¿Apto para vegetarianos?: Sí
- ¿Apto para veganos?: No
- ¿Apto para celíacos?: Sí
- ¿Apto para intolerantes a la lactosa?: Sí


INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

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· 600 g (21 onzas) de judías verdes.
· 4 huevos.

Para los tomates cherry asados: · 20 tomates cherry
· Unos 45 ml (3 TBS) de aceite de oliva.
· Media cucharada de postre (1/2 tsp) de azúcar (se me olvidó ponerlo en la foto).
· Sal.
· Una cucharada de postre de orégano (1 tsp).

Para las patatas chips:
· 225 g (8 onzas) de patatas (yo usé moradas, pero valen otras), equivale a unas dos patatas pequeñas.
· La ralladura de la cáscara de una naranja (1 tsp).
· 30 ml (2 TBS) de aceite de oliva.
· Tomillo.
· Sal.
· Pimienta.


PASO A PASO:

Para los tomates asados:

Los podemos hacer varios días antes de utilizarlos.


Puesto que se conservan muy bien, os recomiendo que cuando los hagáis, horneéis una gran cantidad (varias bandejas) para aprovechar el calor del horno.


Para conservarlos tenemos que esperar a que se enfríen, meterlos en un bote de cristal, cubrirlos con aceite y meterlos en la nevera hasta que los vayamos a usar.

tomates


1) Precalentamos el horno a 100ºC (212ºF).

2) Lavamos los tomates y los cortamos por la mitad.

3) Colocamos los tomates en una fuente de horno.

4) Les ponemos por encima un poco de azúcar, sal, aceite y orégano.

5) Los horneamos a 100ºC (212ºF) durante unas dos horas o dos horas y media hasta que estén bastante sequitos.

6) Cuando estén listos los sacamos y dejamos que se enfríen a temperatura ambiente antes de utilizarlos o embotarlos.

tomates


Para las patatas chips al horno:

Si el día es seco podéis hacer estas patatas varias horas antes de comerlas, aunque recién hechas están algo mejor.

patatas chips


1) Ponemos el horno a 160ºC (320ºF) para que se vaya calentando.

2) Cortamos las patatas en rodajas lo más finas posibles. Lo ideal es hacerlo con una mandolina, yo, como no tengo una mandolina buena, las corté a mano con un cuchillo.

3) Las colocamos sobre un papel encerado en una rejilla de horno. No deben superponerse.

4) En un bol mezclamos los 30 ml (2 TBS) de aceite de oliva con la ralladura de naranja y, con la ayuda de un pincel de cocina, pintamos por arriba las patatas con esta mezcla.

5) Salpimentamos las patatas y añadimos un poco de tomillo por encima.

6) Metemos las patatas al horno cuando haya alcanzado éste los 160ºC (320ºF) y las dejamos hasta que las patatas estén bien doradas y empiecen a curvarse por el perímetro exterior.

Id vigilando y si alguna ya está hecha sacadla antes de que se queme aunque al resto les falte un rato. Eso os ocurrirá si no habéis cortado todas las patatas del mismo grosor.

Como yo las corté a mano, unas se hicieron antes que otras así que las fui sacando por tandas, según estaban listas. (Unas estuvieron totalmente doradas y crujientes a los 20 minutos y otras tuve que dejarlas casi 30 minutos.)

7) Sacamos la bandeja del horno. Dejamos que se templen las patatas 5 minutos y las separamos de las hojas de papel encerado.

patatas chips

patatas chips


Para hervir o hacer al vapor judías:

Podemos hervirlas en una olla con abundante agua y un poco de sal o hacerlas al vapor.
Siempre que cocinemos una verdura al vapor permitiremos que conserve la mayoría de sus nutrientes intactos y tendrá más brillo. 

A mí me gustan más al vapor que cocidas. Sin embargo, el día en el que hice esta receta tuve que cocerlas (y bastante) porque tenía invitados y a uno de ellos (a mi madre, concretamente, jeje) le dan dentera las judías poco hechas, en fin…

1) Lavamos las judías. 

2.1) Si son redondas, cortamos el extremo por el que estaba unida la judía a la planta, el otro podemos dejarlo.

2.2) Si son planas, cortamos ambos extremos y, si son grandes, quitamos los hilos de los laterales con un cuchillo o con un pelapatatas.


Para hervirlas sumergiéndolas en agua:

1) Ponemos una cazuela con abundante agua a fuego medio-alto.

2) Añadimos un poco de sal.

3) Cuando el agua rompa a hervir, añadimos las judías y las cocemos unos 10 minutos para que estén poco hechas y más (al gusto de cada uno, id probando) si queremos que queden más blandas.

4) Una vez hechas, las sacamos con una espumadera y las sumergimos en agua fría para cortar la cocción y conseguir que brillen más. Tened en cuenta que cuanto más las cozamos menos nutrientes y brillo tendrán.

5) Las escurrimos y reservamos.


Para hacerlas al vapor:

1) Ponemos un par de dedos de agua en una vaporera y la tapamos.

2) Cuando rompa a hervir el agua, ponemos el cestillo superior con las judías en él y las tapamos.

3) Dejamos que se cuezan durante unos 15 minutos si nos gustan crujientitas y más tiempo si queremos que estén más blandas.

4) Una vez hechas, metemos el cestillo en un bol con agua fría unos segundos para cortar la cocción y conseguir más brillo. 

5) Las escurrimos y reservamos.


Para los huevos escalfados:

Hacer huevos escalfados si tenemos muchos invitados puede ser un engorro porque no siempre quedan todos bonitos y porque hay que hacerlos en el último momento para que estén estupendos. Así que os recomiendo que no lo hagáis si sois muchas personas.

Primero os cuento la forma clásica de hacerlos (como yo los hice para este post) y luego os cuento cómo hacerlos con film que es mucho más fácil y quedan más bonitos.


Forma clásica de hacer los huevos escalfados:

1) Ponemos una olla profunda al fuego con agua, vinagre (2 cucharadas por cada litro de agua). El vinagre ayuda a coagular más rápidamente la clara.

2) Sacamos el huevo de la nevera en el último momento para que esté frío.

3) Rompemos la cáscara y ponemos el huevo en una tacita.

4) Cuando el agua empiece a tener burbujitas en el fondo pero no en la superficie (90º), es decir, antes de que empiece a hervir, hacemos un remolino en el agua con un cucharón y vertemos rápidamente el huevo en el vórtice de este pequeño remolino.

5) Dejamos que cueza entre 3 y 5 minutos. La clara tiene que estar bien hecha y la yema tiene que estar líquida excepto la zona más exterior. El agua no debe hervir.

6) Lo sacamamos con una espumadera y lo sumergimos en un bol con agua fría un par de segundos para quitar el exceso de vinagre y para que pare la cocción.

7) Lo ponemos en un plato con papel secante para que absorba el agua.

8) Servimos inmediatamente.


Hacer los huevos escalfados envolviéndolos en film: (otro día colgaré un post con este método)

1) Ponemos una olla profunda con agua al fuego.

2) En una taza, bol o aro de presentación, ponemos un trozo grande de papel film. Tiene que sobrar bastante para que podamos cerrar el paquete que vamos a hacer envolviendo el huevo.

3) Vertemos el huevo dentro, unimos las cuatro esquinas del papel film, vamos cerrando el paquetito alrededor del huevo dejando que el aire salga para que no haya burbujas y cerramos el paquete con un trozo de bramante (cuerda de cocina).

4) Cuando el agua empiece a tener burbujitas en el fondo pero no en la superficie (90º), es decir, justo antes de que empiece a hervir, sumergimos nuestro huevo empaquetado en film.

5) Dejamos que cueza entre 3 y 5 minutos (la clara tiene que estar bien hecha, la yema tiene que estar líquida excepto la zona más exterior). El agua no debe hervir.

6) Sumergimos el paquete en un bol con agua fría para cortar la cocción.

La ventaja de este método no es solo que salen los huevos perfectos (a excepción de las marcas que deja el film que hay a quien no le gustan) y no se tira la mitad de la clara, sino que, además, se pueden hacer varios huevos al mismo tiempo.

7) Servimos inmediatamente.


Montamos el plato:
1) Ponemos las judías en un bol grande y las aliñamos a nuestro gusto. Sólo aceite; con sal, aceite y vinagre; con sal, aceite y limón; con mahonesa; con mostaza; sin nada...

2) Mezclamos bien las judías si las hemos aliñado.

3) Servimos las judías en la base del plato.

4) Añadimos unos 5 tomates secos.

5) Ponemos encima los huevos en cuanto estén hechos y salpimentamos.

6) Añadimos unas cuantas patatas chips.


Ensalada, judías verdes, huevo poché

ensalada, judías verdes, huevo poché


SOPA FRÍA DE PIÑA Y CAVA






Este aperitivo es una receta fácil y rápida de preparar, sobre todo si decidís simplificarla y no añadir los crujientes de piña y papaya.
Pero, si disponéis de tiempo, yo os recomiendo hacer los crujientes porque, además de darle un toque de sabor a la sopa que el paladar agradece, también le da un toque de color que hace que quede un plato más bonito y elaborado y eso el ojo también lo agradece y se lo dice a su amigo el cerebro, lo que hace que nos sepa aún mejor. (Es que el cerebro es un listillo muy tonto).





RECETA DE LA SOPA FRÍA DE PIÑA Y CAVA CON CRUJIENTES DE PIÑA Y PAPAYA

- Dificultad: baja
- Tiempo de elaboración: 40 minutos
- ¿Apto para vegetarianos?: Sí
- ¿Apto para veganos?: Depende del cava que se use.
- ¿Apto para celíacos?: Sí
- ¿Apto para intolerantes a la lactosa?: Sí


INGREDIENTES PARA 2 RACIONES



· 125 ml (1/2 cup) de cava o champán (champagne) muy frío.
· 300 g (10.6 onzas) de piña limpia (sin tronco ni cáscara) para la sopa.
· 2 cucharadas soperas (1/2 TBS) de zumo de piña.
· Un trozo (de 100 a 200 g // de 3.5 a 7 oz) de piña para los crujientes.
· Un trozo (de 100 a 200 g // de 3.5 a 7 oz) de papaya para los crujientes.


PASO A PASO:

Crujientes de piña y papaya:

Los crujientes de estas dos frutas están buenísimos y la textura es fantástica, pero si tenéis prisa podéis obviarlos y hacer sólo la sopa con lo cual tendréis hecho vuestro aperitivo en menos de 10 minutos.

1) Encendemos el horno a 120ºC (248ºF).

2) Pelamos la piña y, si tenemos un descorazonador de piñas, le quitamos el tronco central. Si no contamos con uno lo hacemos posteriormente.

3) Cortamos una rodaja muy grande, de unos 5cm (1.9 in) de alto. Guardamos el resto bien envuelta en la nevera.

4) Colocamos la rodaja sobre la tabla de corte y cortamos lonchas de 1,5 mm (1/16 in) de grosor para los crujientes. Si no hemos quitado el tronco central aún, será más sencillo cortar lonchas en perpendicular a las fibras de la piña, es decir, con el cuchillo paralelo al tronco central.
Si ya está descorazonada, podemos cortar rodajas (1,5mm // 1/15 in) perpendiculares al tronco.
No tiene importancia cómo las cortemos, es más una cuestión estética. Lo que más os guste.
Por supuesto, si contamos con una buena mandolina, podemos cortar un trozo y hacer las lonchitas con ella, será mucho más rápido y las lonchas tendrán un grosor mucho más homogéneo que si las cortamos a mano.

5) Colocamos las lonchas sobre un papel encerado o papel de horno y éste a su vez sobre una rejilla de horno.

6) Pelamos la papaya, quitamos las semillas y cortamos un trozo grande (de entre 100 y 200 g // de 3.5 a 7 oz).

7) Cortamos lonchas de 1,5 mm (1/16in) y las ponemos también sobre el papel de horno.




8) Metemos la piña y la papaya en el horno a 120ºC (248ºF) durante unos 30 minutos, hay que ir vigilando los trozos y sacando los que estén ya bastante secos y tostados. Sobre todo, si los hemos cortado a mano, habrá trozos que se harán antes que otros.

9) Cuando estén hechos los crujientes de las frutas los reservamos en un plato sin superponerlos hasta que tengamos que añadírselos a la sopa (siempre en el último momento para que no se ablanden. Tened en cuenta que podéis hacerlos con antelación ya que aguantan varias horas hechos si no se trata de ambientes muy húmedos.




Sopa de piña y cava:

1) Recuperamos la piña que tenemos pelada y guardada en la nevera y cortamos trozos desechando el tronco hasta contar con unos 300 g (10.6 oz)

2) Trituramos bien toda la piña.

3) Exprimimos media lima (unas 2 cucharadas soperas (1/2 TBS)) y vertemos su zumo sobre la piña.

4) Mezclamos y reservamos en la nevera tapado con film hasta el momento de servir.



5) Cuando llegue el momento de servir el aperitivo, abrimos el cava que debe estar muy frío y añadimos 125 ml (1/2 cup) a la piña.

6) Mezclamos bien y servimos inmediatamente en un vaso, una copa, un bol o lo que queramos.

7) Decoramos con unos cuantos crujientes de piña y papaya.








CREMA FRÍA DE REMOLACHA Y FRAMBUESA


crema remolacha frambuesa

crema remolacha frambuesa


La crema de remolacha y frambuesa con menta fresca que os traemos hoy es uno de los platos más refrescantes que he comido nunca, así que es ideal para estos calores.

Es una crema original, tiene unos colores maravillosos, está buenísima, no engorda nada y se prepara en unos 10 minutos. Perfecto, ¿no?


RECETA DE LA CREMA FRÍA DE REMOLACHA Y FRAMBUESA

Dificultad: baja
Tiempo de elaboración: 10 minutos (y un par de horas de nevera)

crema remolacha frambuesa

INGREDIENTES PARA 2 RACIONES:

· 2 remolachas cocidas (unos 300 g.).
· 200 g. de frambuesas (150 g. los usaremos para triturarlos y 50 g. los usaremos para decorar el plato).
· 12 hojas de menta (6 hojas para triturar y 6 hojas para decorar).
· 125 g. de yogur natural sin azúcar (100 g. para triturar y 25 g. para decorar).
· 75 ml de zumo de naranja (es el zumo de 1/2 ó 1 naranja).
· 1 cucharada de postre de miel.
· 1 cucharada de postre de vinagre de módena.
· 1 chorrito de nata para decorar (opcional)
· Sal y pimienta negra.


PASO A PASO:

1) Revisamos que las remolachas no tengan partes duras de las capas exteriores y, si las hay, las quitamos.

2) Cortamos las remolachas en trozos grandes (de 1 ó 2 cm) y la trituramos. OJO con las salpicaduras de remolacha porque tiñen todo aquello que tocan.

3) Añadimos las frambuesas y las trituramos.

4) Añadimos la menta, el yogur, el zumo de naranja, la miel, el vinagre, sal y pimienta al gusto y... ¡oh, sorpresa!, trituramos.

crema remolacha frambuesa

crema remolacha frambuesa

5) Metemos la crema en la nevera durante un par de horas y la servimos muy fría.

crema remolacha frambuesa

crema remolacha frambuesa

CREMA BICOLOR DE CALABACÍN Y ZANAHORIA (fría o caliente)




Hoy os traemos un plato que es ideal para estas fechas porque podemos tomarlo bien fresquito y, gracias a que es rico en betacarotenos, nos ayudará a conseguir un bonito bronceado al tiempo que protegerá nuestra piel del sol. Además es sano, sano.

Y cuando llegue el otoño podemos tomarlo caliente, mmm... qué rico.



RECETA DE LA CREMA BICOLOR DE CALABACÍN AMARILLO Y ZANAHORIA CON JENGIBRE

Dificultad: baja
Tiempo de elaboración: 40 minutos

INGREDIENTES PARA 4 RACIONES



Para la crema de calabacín:
· 2 calabacines amarillos (unos 500 g). Si no encontramos amarillos podemos usar los de toda la vida.
· 1 patata pequeña (unos 100 g)
· 50 ml de nata
· 25 g de queso Idiazabal (u otro queso que os guste, yo la próxima vez voy a probar con un brie de Meaux)
· Sal

Para la crema de zanahoria y jengibre: 
· 200 g de zanahoria.
· 50 g de cebolleta.
· ½ litro de caldo de verduras
· Jengibre en polvo
· Sal y pimienta blanca.
· Aceite de oliva.


PASO A PASO:
Vamos a hacer las dos cremas por separado y luego las vamos a juntar en el plato para que se aprecien los dos colores a la hora de servirlas.
Pero, en cuanto a los tiempos, vamos a ir haciendo las dos cremas a la vez para no perder tiempo.


Para la crema de calabacín:

1) Ponemos un cazo a fuego medio con el calabacín troceado en rodajas de un centímetro de grosor, la patata cortada en rodajas de medio centímetro y un poco de agua (no hace falta cubrir todo, con la cantidad que aparece en la foto inferior es suficiente).
 - No es necesario echar mucha agua ya que queremos aprovechar todo el caldo que se forme al cocer los ingredientes y no queremos que en vez de crema nos salga una sopa.
 - Lo que sí necesitaremos es cocerlo con tapa para que no se reseque el calabacín.

2) Ponemos el reloj para que nos avise a los 20 minutos.

3) Salamos ligeramente.

4) Vamos mirando la cazuela de vez en cuando para remover y comprobar que no se ha quedado sin agua.

5) Pasados los 20 minutos pinchamos la patata para asegurarnos de que está hecha. Si no está hecha la dejamos cocer un poco más hasta que esté cocida correctamente.

6) Añadimos el queso troceado y trituramos todo perfectamente, sin dejar ni un trocito.

7) Añadimos la nata y rectificamos de sal.



Para la crema de zanahoria y jengibre:

1) Picamos la cebolleta en mirepoix (trozos grandes de 1 cm ó 1,5 cm).

2) Pelamos las zanahorias y las cortamos en mirepoix.

3) Ponemos un cazo a fuego medio-alto con un chorro de aceite de oliva.

4) Cuando se haya calentado salteamos un par de minutos la cebolleta y las zanahorias sin dejar de moverlas para que no cojan color ni se quemen.

5) Añadimos 300 ml de caldo, salpimentamos y tapamos.

6) Bajamos el fuego a fuego medio y ponemos el reloj para que nos avise a los 25 minutos.

7) Miramos de vez en cuando la cazuela y removemos. A esta crema le hemos añadido más caldo que a la de calabacín porque cuando trituremos la zanahoria va a espesarse mucho y, probablemente, tendremos que añadirle aún más caldo.

8) Añadimos más caldo si es necesario.

9) Cuando pasen los 25 minutos, trituramos, añadimos caldo si queda muy espesa la crema.

10) Añadimos jengibre al gusto. Ojo, con poner demasiado jengibre de golpe, es mejor ir echando poco a poco ya que se trata de una especia que posee mucho aroma y es fácil pasarse.

11) Trituramos muy bien para que quede un crema fina sin trozos ni hebras.


12) Para presentarlas servimos primero una de las cremas y luego la otra encima sin cubrir toda la crema inferior. En las fotos tenéis un par de posibles presentaciones.
Para hacer los piquitos del sol, o la decoración que os guste, sólo tenéis que coger un palillo o un cubierto, introducirlo en una de las cremas y arrastrar hacia la otra. Veréis que no tiene ningún misterio.